20 oct. 2011

Una mujer con gancho

Se llama Pariyakorn Ratanasuban. Tiene 31 años y es la primera y única mujer promotora de Muaythai femenino en Tailandia. En un deporte donde todavía hoy persisten los prejuicios culturales y de género, el caso de esta mujer con aspecto de no haber roto un plato, resulta ejemplar e imprescindible para avanzar en la lucha contra la indiscrimación en la práctica del boxeo femenino.

Foto: Siraphop One Songchai  

Su historia se remonta muchos antes de que ella naciera. Apostillada por la prensa nacional e internacional como 'Little Songchai', es la hija menor del que se conoce como el Gran Promotor Songchai de Muaythai en Tailandia. Pariyakorn confiesa que se siente agradecida por haber tenido la oportunidad de conocer los entresijos de este deporte de la mano de su padre. Una persona a la que considera un modelo a seguir. "Desde que era niña, mi padre me llevaba a los estadios. Tuve la oportunidad de entablar amistad y aprender de los veteranos promotores y boxeadores desde una edad muy temprana" comenta orgullosa. Sin embargo, los comienzos no fueron fáciles. 

"El Muaythai y el boxeo nunca han sido para la mujer. Resulta complicado ir a contracorriente y acabar con las barreras culturales que la propia tradición se ha ocupado de preservar. Mi trabajo consiste, sobre todo, en cambiar el pensamiento de la propia mujer tailandesa, dejando una puerta abierta a un futuro laboral propio, lejos de su estereotipo como ama de casa", remarca con especial atención. Una ardua tarea la de ser pionera en una industria de rostro masculino.

Su día transcurre fuera del cuadrilátero, entre clientes, promotores, prensa y marketing, mucho marketing. Solo así se puede romper con unas normas en las que habitualmente los sponsors no se muestran interesados ni quieren oir hablar de promover el Muaythai femenino. Un trabajo que requiere grandes dosis de paciencia y perserverancia. Una compleja y valiente misión la de cambiar el imaginario colectivo de generaciones enteras. Como muestra de que su propósito no se queda en simple accesorio, Pariyakorn cuenta con varios premios que recompensan su gran compromiso. El último de ellos en el 2010, donde la WBO (World Boxing Organization) reconoce su honorable labor.

A pesar de los obstáculos, esta mujer de menuda estatura pero no de intenciones, se muestra confiada y afirma con contundencia que las mujeres boxeadoras son más fuertes cuando se trata de determinación y fuerza de voluntad. Un terreno intransitado hasta no hace mucho, pero del que no hay marcha atras. Entre una lluvia de puños, Pariyakorn ha llegado dispuesta a sortear hasta el más duro golpe para seguir abriendo camino a un deporte, ahora también, femenino.

























Foto: Siraphop One Songchai

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