Mostrando entradas con la etiqueta Editorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial. Mostrar todas las entradas

26 jun 2012

Patrimonio inmaterial

La belleza de lo intangible, aquella que refiere al alma, a la esencia del viaje. Una intransferible gratificación, impulso incontenible del siguiente paso, obedeciendo así a ese horizonte de límites indefinidos al que devotamente nos entregamos en el misterio de la palabra partir. 

Recuerdos que dibujan paisajes y estados de ánimo, momentos que, para beneficio del viajero, tienen la enorme virtud de hacernos viajar una y otra vez. Paisajes esculpidos bajo la palabra que se esfuerza por dar forma a las sensaciones y las emociones que desprende ese extracto concentrado que advertimos en la solidez del viaje reposado. Y es que ya lo decía el ilustre poeta francés, Baudelaire, ‘la belleza más perfecta es la que no se puede poseer ni comprar pero se disfruta en el recuerdo’.

Y así me encuentro, ojeando ese álbum que, sin apenas darnos cuenta, da lugar al siempre enriquecedor patrimonio inmaterial que tanto nos llena de plenitud y satisfacción. Todo eso y más sucedió el día que conocí a Xlinh, una joven vietnamita de la ciudad de Hanoi. La curiosidad por abrazar la diferencia cultural permitió que aprendiéramos de los beneficios que imprime ser conscientes de la diversidad. Con un español inversamente proporcional a mi vietnamita, Xlinh no dudó en mostrarme algunos rincones donde observar ese fabuloso rompecabezas que presenta la heterogeneidad de las culturas, y en particular, la vietnamita.

Todavía me relamo al evocar la taza de chocolate al huevo que gustosamente tomamos en un escondrijo, al que llegamos tras algunas vueltas entre las laberínticas calles y callejuelas que serpentean el casco histórico de la urbe. Una dimensión que trasciende los sentidos de la orientación, convirtiendo cualquier paso dado en toda una aventura, por muy pequeña que sea. Decía Faulknen que un paisaje sólo se conquista con la suela de los zapatos. Sí, pero para que este alcance sea completo deberemos dar un paso más, aquel que extiende cualquier comunicación articulada evaporando prejuicios, estereotipos e ideas reduccionistas.

Caminamos hasta donde nuestra conversación nos llevó, merodeando los rincones de una ciudad llena de riquezas y contradicciones manifiestas en el sugestivo y cautivador binomio del pasado y presente. Tiempo suficiente para darse cuenta de esa capacidad para acrisolar aportaciones culturales de procedencia diversa que aglutina la capital. Una muestra que atraviesa monumentos y objetos coleccionables, y que se expresa en la personalidad de sus gentes, como la de Xlinh, dispuesta a dejarse envolver por la interculturalidad de este encuentro amistoso. Una posición privilegiada que pude apreciar con más intensidad durante la comida que pasé con parte de su familia en una rutilante mañana de domingo.

Y es ahí, en el vestíbulo del recuerdo, donde me doy cuenta de la atemporalidad, de la ausencia de una fecha de caducidad que presenta, rastreando y dejándome llevar siempre que quiera por la memoria del contacto que proporciona el patrimonio cultural y humano.

Foto: Danuta-Assia Othman

Read more »

12 jun 2012

La narración del viaje

Ha pasado ya un tiempo desde que volví. Un viaje al que, tal vez, aprecio mejor con cierta distancia, temporal y espacial, desde la posición privilegiada que proporciona la experiencia reposada. Cuando, aún convaleciente de una nostalgia nómada, te das cuenta que las manecillas de los relojes occidentales dan vueltas sin cesar, acortando la duración real de unas horas que allí, no se sabe bien por qué, eran elásticas.

Sentada en la butaca de mi memoria, rememoro con un deje melancólico el enriquecedor archivo de experiencias acumuladas. Afronto, ahora, la difícil tarea de síntesis que comporta narrar un viaje de semejantes proporciones en la estrechez, en la falta de holgura de apenas una hora. Un embudo, un inevitable proceso de condensación, un epítome que resuma, o al menos intente, el contenido de una obra extensa: un viaje por el Sudeste Asiático, atravesando cinco países, cinco culturas: Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya y Malasia, para enriquecimiento de estas páginas.

Foto: Google
Desde la condición de observadora que ofrecen los márgenes del recuerdo, trato de narrar lo propio, lo vivido. Trato de 'soltar la mano' y plasmar esas historias que no son más que una versión de ellas mismas, en las que nos convertimos en personajes de una obra que elaboramos a partir de fragmentos que componen el singular mosaico perceptivo del viaje. Un ejercicio donde evocar, reflexionar e interpretar lo acontecido y que posibilita que nuestra experiencia no quede circunscripta a los muros de la reminiscencia. Y es que, 'cuando alguien realiza un viaje, puede contar algo', reza el dicho popular. Una narración que describe y relata, pero que adquiere una mayor riqueza cuando explicamos y meditamos sobre ella.

Situados en la cúspide del viaje realizado, obtenemos la gratificante recompensa que imprime la facultad de intercambiar experiencias. La capacidad, sobre todo, de hacer de las experiencias un dominio compartible, desde la construcción de una voz enunciativa a la que tratamos de acicalar con altas cuotas de autenticidad. Con el objetivo, en definitiva, de entretener, de conmover y sobre todo, de horadar el alma del público viajero.
Read more »

1 jun 2012

El sentido de la alteridad

El viaje, a menudo, proporciona un tapiz de infinitos reflejos. Mudos como imágenes, el centelleo de sus destellos despide una ráfaga de luz intensa, momentánea y oscilante. Un resplandor que puntea la línea del horizonte y nos empuja a seguir descubriendo.

Seducidos por todo cuanto nos rodea, pronto nos vemos sumergidos en la bienintencionada inclinación de comprensión y entendimiento hacia otras personas o culturas. O eso creemos. Pues esa capacidad de ser otro que define nuestro concepto filosófico de la alteridad, supone algo más que esa espontánea empatía que parece estrecharnos en cuanto ponemos pie en territorio ignoto. Respeto, reconocimiento y generosidad resultan necesarios cuando emprendemos la maquinaria de la alteridad. Y es que la reflexión metafísica del término exige la laboriosa observación detenida, aquella que trabaja en la dirección de la igualdad en la diversidad.

En este marco de contacto cultural que proporciona el viaje, las impresiones devienen en un fenómeno que, como el tiempo, resulta más elástico, más subjetivo y abierto. Con la ligera sombra de la diferencia planeando en la experiencia de lo extraño, conviene reconsiderar que la alteridad no es sinónimo de una simple diferenciación. La valoración de los otros supone el aplazamiento del nosotros. Es la manera de poder aprehender al otro como otro propiamente, tan remoto en pensamiento y costumbres. Recupero entonces las palabras de Todorov cuando argumenta que 'uno puede descubrir a los otros en uno mismo, darse cuenta de que somos una sustancia homogénea, y radicalmente extraña a todo lo que no es uno mismo: yo es otro. Pero los otros también son yos [...]'.

Boda de una novia raptada. Foto: Google.
La atención que merece dicha práctica asalta mi pensamiento mientras, con excitación inocente y cierta sorpresa, miro un documental de la BBC, 'Novias robadas', sobre la situación de centenares de mujeres jóvenes en Chechenia, víctimas de los denominados 'matrimonios por secuestro'. El rapto a menudo incluye violación. Con un seguimiento a tiempo real de varios casos, el espectador se zambulle en esta 'costumbre' específicamente chechena entre el desconcierto, la estupefacción y la extrañeza ante este terrible y extendido fenómeno. Un sentimiento que comparte la reportera, que no duda en manifestar su opinión a los entrevistados. Y es aquí, en este punto, cuando una de las mujeres le contesta que para lo que ella considera un hábito salvaje, para ellos es una práctica normal e indispensable para preservar y aferrarse a la tradición de un pueblo con una historia sin fin, que se rebela contra años de discriminación nacional y hegemonía rusa.

La discrepancia que con ímpetu asalta a la transigencia del viajero viene acompañada por la hosquedad con la que recibe semejante rito en nombre de una tergiversada tradición, donde las mujeres se convierten en prisioneras. Los límites que definen la sustancia, la materia prima de lo que solemos entender por costumbre se diluyen en una absoluta confusión. 

El tema es inmenso. ¿Tradición o delito? La dificultad de comprensión alcanza aquí cotas considerables, donde los límites de la razón y lo sensato se cuestionan con una complejidad que complica 'la capacidad de ser otro' y nos hace cuestionar el sentido de la alteridad.


Read more »

18 may 2012

Viajes al pasado

Historias que abren nuevos horizontes. Memorables aventuras de la historia con las que adentrarse en la génesis del relato de viajes que, desde tiempos pretéritos, no ha dejado de evolucionar.

Una suerte de oasis detenido en el tiempo, aquel que se ocupa de preservar una herencia repleta de narraciones misteriosas, tan presentes entre quienes pueblan los mundos naturales antiguos. Y es que en la lectura de sus páginas todo suena a viaje, a descubrimiento y a contemplación. Elementos que rotulan el paisaje que, con gran capacidad evocadora, nos muestran estos obstinados viajeros del pasado. Unas firmas que suelen pasearse con pausa y tino por el imaginario del viajero nostálgico. Pues, recordemos, en cada viaje siempre hay una historia que perseguir y explorar.

Refugiados en el recuerdo de los días pasados, nos sumergimos en ensoñaciones de viajero nostálgico, en literaturas aventureras. Apartados de la urgencia del mundo, la inquietud crece entre nosotros y afinamos nuestros sentidos. Son experiencias enmarcadas en el devenir del tiempo donde la imaginación aparece imprescindible para desenvolverse por estos territorios, en los que, a menudo, tan solo una delgadísima línea separa la leyenda y el mito. En este viaje de rodaje e investigación asistimos al ánimo y al espíritu emprendedor de las grandes gestas, a los momentos primigenios de la narración del viaje. Unos textos que presentan mucho carácter y mucha historia. Pues resulta complicado comprender un lugar sin entender nada de su antes, de su esencia.

Y es que es harto recomendable echar mano de estos ejemplares capaces de trasladarnos hasta lugares colgados en el tiempo. Es historia viva, adquiere un valor superior, te rodea y te envuelve. Basta con alargar el brazo entre la estantería de cualquier viajeteca para aprender del saber mostrado por otras culturas, además de resultar una importante fuente documental para el estudio de la época. Aparece entonces el viaje como una singular ciencia más que una mera actividad de ocio. 

En este ejercicio retrospectivo del deleite viajero, me dejo llevar por el Surinam de finales del siglo XVII junto a Maria Sibylla, para después dar un salto hasta mundos victorianos con lady Mary Montagu, quien fue la primera occidental en acceder al interior de los harenes otomanos. Un espectáculo en sesión continua en el que cada capítulo requiere una parada. Propuestas literarias que narran grandes viajes con los que revivir inusitadas experiencias.
Foto: Google
Read more »

26 mar 2012

En tiempos de low cost

Viajar, viajar y viajar. ¿A cualquier destino? ¿A cualquier precio? Paisajes que mudan de apariencia en cuanto viene el fin de semana. Raudo y veloz, el viaje transcurre sin que apenas nos demos cuenta. Una colección de lugares que atienden a una imaginación desbocada, escenario de planes imposibles. O no. El acumulo de maravillas, breves pero intensas, produce una borrachera de sensaciones que termina por anestesiar nuestra capacidad de asombro. 

Horizontes recortados por la silueta del tiempo que sin orden aparente serpentean en nuestra memoria, huérfanos de contenido. En este escenario de frenesí, la intensidad se convierte en la unidad de medida a la hora de enfrentarse al viaje aún a riesgo de sufrir un empache en el que poco o nada se saborea. Las prisas envuelven al destino elegido y junto a este, a nosotros mismos. 



 Foto: Forges

En una sociedad en continua aceleración, el 'fast travel' se impone como tendencia generalizada y tentadora. Y es que el turismo, con sus bondades y sus miserias, va marcando un antes y un después. Frente a la cadencia pausada del viaje de antaño. hoy consumimos éste a modo de escapada, un espacio corto de tiempo en el que aprovechamos para hacer algo.  O mejor dicho, explotamos cualquier rincón de nuestro reloj para atiborrarnos de experiencias sin dejar sitio a la calma o a la placidez que entraña el propio viaje. La apacibilidad se ve sustituida por una cierta ansiedad ante una lista interminable de cosas que ver y hacer, a sabiendas de que no llegaremos ni a la mitad, pero eso sí, agotados.

Una bandeja de irresistibles precios se 'contonea' entre nosotros continuamente. Cada día, el bombardeo de ofertas acorrala al potencial viajero en una suerte de cerco, un canto de sirenas que resulta difícil rechazar. En este circuito de pasos apresurados, la elección del destino viene predeterminada por su coste, es el precio quien decide por nosotros. Arrastrados por la corriente de unos importes indefectiblemente sugestivos, viajamos a las faldas de lo desconocido con las respuestas, sin apenas dejar hueco a la improvisación. Y frente a este fenómeno uno se siente como en una estación, siempre pasajero. Las huellas se diluyen con la misma rapidez y celeridad dejando paso a la siguiente ocasión. Una ocasión que espera su turno ya impaciente.

En tiempos de low cost, decíamos, los viajes experimentan un proceso de horizontalización, extendiendo sus tentáculos hasta los confines, y democratizando un tipo de experiencia que ya no es privilegio exclusivo de una minoría adinerada sino que se convierte en un bien al servicio y al alcance de todos nosotros. Hacer un buen uso y responsable de ello  dependerá en gran medida de nuestra destreza a la hora de saber jugar a este tipo de malabares. Tal vez vaya siendo hora de reflexionar sobre sus virtudes y sus inconvenientes. Quizás haya llegado el momento de invertir el concepto de 'consumidor barato' por el de 'consumidor inteligente', fruto de un público cada vez más experto y exigente. Un cambio de actitud que repercutirá, en gran medida, en el resultado de nuestra escapada. 
Read more »

4 mar 2012

Viajes, husos y deshusos horarios

Limbos temporales entre el punto de partida y el destino. Escenarios singulares donde el tiempo, tal y como lo conocíamos hasta ese momento, es reemplazado por otra dimensión. Una dimensión ahora dilatada y suspendida. No importa cuántas veces hayas viajado. 

Los contornos definidos de esta medida aparecen desdibujados en un desorden y absoluta quiebra de lo normal, lo cotidiano y lo razonable. Un cambio de ajustes, para más inri, que desbarajustan hasta al viajero más curtido. Una tarea harto complicada cuyo precio, además del propio vuelo intercontinental, es el de alertar los patrones de sueño. Desincronización, por cierto, enemiga de sonámbulos, noctámbulos y funámbulos. Y es que, por lo visto, el reloj interno tiende a prevalecer cuando viajamos.

Sujetos a la agitación y el desconcierto que provoca la línea imaginaria del Cambio de Fecha (opuesta al meridiano de Greenwich), asistimos aturdidos y agotados a esta efectiva máquina del tiempo. Un espacio donde jugar con el ayer, el hoy y el mañana, si uno logra, claro está, vencer a sus 'efectos secundarios'. A esta paradoja temporal, recordemos, se vio sometido el personaje del solitario y flemático caballero inglés Phileas Fogg en la novela "La Vuelta al mundo en 80 días" de Julio Verne, cuando creyó (erróneamente), haber tardado 81 días.

Y es que viajar a otras latitudes conlleva algunos riesgos como el de tener el ritmo circadiano de vuelta y media (aquello que conocemos como jetlag). Pero, no se retiren todavía, no todo es confusión y desorientación, sino que este trastorno común del viajero tiene algunos beneficios como el de (intentar) ganarle la batalla al tiempo.

Así que si quieren ser los primeros en saludar cada nuevo amanecer, cada nuevo año y ya puestos, cada nuevo milenio, sepan que tendrán que viajar hasta la isla de Tonga, un archipiélago de islas situado en la Polinesia Occidental, en aguas del Pacífico (Oceanía). Como diría el escritor y viajero Sánchez Dragó: "¡Viva el jetlag!".


Foto: Google
Read more »

17 feb 2012

Lugares imaginarios

Nos encontramos ante un destino ignoto, un espacio donde pervive un tiempo legendario y el sueño emprende el vuelo de los grandes mitos. Un lugar con bandera y moneda propia, de los que pueblan la imaginación. Mundos desconocidos que se localizan en la órbita del ingenio y la fantasía. Territorios desprovistos de rígidos corsés geográficos donde moverse en completa libertad, en el sentido más amplio de la palabra. 

Esta es una invitación, pues, a viajar por lugares de ficción, cartografías inventadas imposibles de localizar en los atlas habituales. Un viaje donde descubriremos islas y ciudades perdidas, unos escenarios que nos permiten viajar con la imaginación, prodigio de las mentes que lo crearon. Socorridos mundos oníricos donde acudir cuando la realidad nos lleva al hartazgo de todo cuanto nos rodea. Una suerte de geografía literaria de lo más sugerente. Y es que son numerosas las recreaciones que la literatura ha dado al universo de los viajes imaginarios, tierras siempre misteriosas y lejanas. Responsables, en muchos casos, de despertar la curiosidad y el 'vuelo' de quienes tuvieron la oportunidad de leerlos.

Foto: Flickr 

En este singular ejercicio de geoficción (término acuñado por el geógrafo francés Alain Musser) se impone la necesidad imperiosa de fantasear, ya que nos encontramos ante un camino abonado por la utopía. Concepto, por cierto, que deriva de 'utopos' y significa 'sin lugar'. Una práctica que se remonta hasta épocas abrazadas por el manto de la mitología griega, celta, mexicana o tibetana, por citar algunos ejemplos. Entre ellas destaca 'Atlántida', una ciudad mitológica descrita por Platón en su obra 'Diálogos'. Dicha isla, ya desaparecida en el mar, tendría un tamaño que superaría, en palabras del filósofo griego, a 'Libia y Asia juntas'. Una conocida leyenda desde la antigüedad que ha sido visitada de nuevo por escritores como Julio Verne en '20.000 leguas de viaje submarino' (1869), entre otros.

Escondido en algún lugar más allá de las montañas nevadas del siempre espectacular Himalaya, nos topamos con 'Shambhala', un reino mítico creado por la tradición budista tibetana, construido para eliminar el odio de un mundo dominado por la guerra y así comenzar una nueva era dorada. Cambiamos de continente para perdernos en algún lugar de las Islas Británicas, morada de brujos y hadas en numerosas fábulas de origen celta: 'Ávalon'.Y, ya que estamos, atravesamos las aguas del océano Atlántico para explorar 'Aztlán'. Según la mitología mexicana fue una especie de paraíso o Edén en forma de isla, desde donde partirían los aztecas. Su importancia en el imaginario colectivo creció de tal modo que durante el s.XVI se organizaron varias expediciones encabezadas por españoles. La lista podría continuar en una extensión sin contornos definidos. 

Seguimos avanzando. Esta vez hasta la literatura de los más pequeños. Memorables obras de unas estanterías que rebosan de ilusión y descansan sobre una capacidad inventiva sin límites. Escenarios fantásticos como 'Oz' de L. Frank Baum, 'La historia interminable' de Michael Ende o la isla imaginaria, más conocida como 'El País de Nunca Jamás', de J.M. Barrie. Un cosmos donde viajamos también hasta las tierras que visitó Gulliver en las aventuras relatadas por Jonathan Swift como la isla de los inmortales o 'Luggnagg,' el país de 'Balnibarbi' o la nación isleña de 'Liliput'.

Unos decorados, en definitiva, que no sólo sirvieron para ambientar en ellos las narraciones, sino que alimentaron la imaginación a través de un viaje iniciático sin parangón, al que entregarnos siempre que queramos desde cualquier rincón y saborear las mieles de la fantasía. Así de fácil. Unas mágicas e inagotables fuentes de inspiración de las que también beben el mundo del cine y el cómic (recordemos los países de 'Syldavia' y 'Borduria' de Tintín). Lugares procedentes de épocas imprecisas que existirán cuanto mayor sea su indefinición respecto a su referente real, un ámbito personal donde dar rienda suelta al reino de la invención.
Read more »

8 feb 2012

Antes, durante y después del viaje

Este podría ser el título que diera comienzo a una serie de consejos de carácter preventivo para el viajero. Una información sin duda a considerar y en ocasiones de gran utilidad. Lejos de datos que apelan al pragmatismo, esta es una invitación al significado del viaje, a aquello que acontece en la mismísima génesis de la idea y nos acompaña hasta el siguiente rumbo. Una sensación que adopta tantas formas como rostros existen. Un síndrome que, a riesgo de divisarlo, resulta difícil desprenderse de él. 

Ya lo decía el literato Noel Clarasó: "Lo mejor de los viajes es lo de antes y lo de después". Desde el reino de la ilusión y la expectativa, de todo lo que podría ser incluso antes de que pongamos pie, hasta el retorno, momento donde la recreación cobra protagonismo y eleva el viaje hasta su idealización. Sea como fuere, lo que está claro es que con cada viaje se produce un cambio de vibración donde el hallazgo (a todos los niveles) es inconmensurable. No importa cuántas veces hayas viajado ni cuántos horizontes hayas avistado. Este poderoso reclamo sorprende como un espejismo hasta dejarnos frente a frente con la alteridad. 

El efecto que produce no entiende de fechas ni caduca con el retorno sino que se extiende en un variado repertorio a merced de su disfrute. Un ejercicio al servicio de la construcción de nuevos siginificados. Y, como resultado, la riqueza de una recompensa que se presenta al viajero llena de matices y anécdotas. Degustarlo como es debido requiere la puesta en escena de los cinco sentidos, solo así alcanzaremos ese valor añadido. 

Conviene señalar que la poética del viaje no acecha a todos por igual y se expande en el camino a modo de fórmula sustancial. Momento en el cual la cuestión del viaje adquiere un carácter especial y diferente. Los tempos, hemos dicho, escapan a cualquier calendario por lo que su perdurabilidad dependerá en gran medida de nuestro apetito viajero. A pesar de las mutaciones que han acompañado al viaje a lo largo de los tiempos, la inquietud del mismo ha estado constantemente presente. Una condición que aúna hasta la más grande de las diferencias y que habla un lenguaje universal. Algunos dirán que no se puede explicar con palabras, otros simplemente asentirán al verse reconocidos por esta sensación absolutamente embriagadora. Si eres uno de ellos, sabrás del privilegio de formar parte de esa curiositas definida por Odiseo.

En esta danza por vivir la novedad, conocer lo desconocido e impresionarse por todo lo que rodea, corresponde a sus afortunados guardarla a buen recaudo. Solo así lograremos asegurarnos la continuidad de esa impresión o sentimiento que nos empuja a movernos. ¡Buen Viaje!.

Foto: Danuta-Assia Othman
Read more »

25 ene 2012

La mirada exógena

A menudo me preguntan si debería o no implicarme más en los textos. Tratar, al menos, de acercarlos a un terreno personal, cercano en el que apenas medie la distancia entre las palabras y el lector. Una cuestión compleja que hunde sus raíces mucho antes, en la comunicación intercultural, en la mirada exógena del viaje. Una relación si se quiere 'dialéctica' entre el 'yo' y el 'otro'. 

Nos sumergimos en el viaje. Convertidos en un punto de vista único somos parte anónima del conjunto que nos rodea. Un contexto desconocido en el que nuestra identidad cultural y personal se ve sometida a continuos cambios, cuyas variaciones suponen en ocasiones un choque de expectativas. Ya lo decía Weber, "por lo que hace a la comprensión y a la comunicación debemos darnos cuenta de que el otro, que no pertenece a mi cultura, no piensa obligatoriamente la realidad como yo la conozco y a la inversa". 

Recorremos destinos, queremos ver directamente con nuestros propios ojos todo cuando acontece. Hacemos conjeturas respecto a lo que aquello significa hasta tal punto de trasladarnos al 'otro lado'. Un ejercicio que con ahínco y cierta predisposición tiene como recompensa un continuo maravillarse. Nos aproximamos con la voluntad de ser identificados en una valoración desprejuiciada y con derecho a la similitud. Y en este punto de inflexión nos damos cuenta que la identidad personal con la que viajamos no es más que el resultado de la cultura que nos socializa. Un contacto que intenta barrer fronteras, atravesar muros invisibles e ir más allá del puro e iniciático intercambio de mensajes para ahondar en la creación de significados. Siempre con una mirada autocrítica y de humor para tratar de entender al 'otro'. 

Tras un tiempo en movimiento me pregunto que tal vez no exista tal muro que separe ambos mundos. Y en caso de que exista, dependerá del grado de implicación de cada uno hasta reducirlo a un mero y endeble tabique de cartón. Una cuestión de perspectiva que ayude a establecer la individualidad de cada cultura, entendiendo ésta como un producto diverso formado por distintas identidades, un fenómeno plural.


Foto: Danuta-Assia Othman


Read more »

28 sept 2011

La energía del Viaje

Alguien dijo una vez que los viajes son como los libros, se inician con cierta incertidumbre y se finalizan con nostalgia. Pero en el extremo de estos sentimientos encontramos una bandeja incontrolable de emociones. La historia suele comenzar con un punto minúsculo perdido en la inmensidad de la delicia. Mucho antes siquiera de poner fecha y rumbo.





Read more »