4 dic. 2011

Una capital poco convencional

Bienvenidos a una metrópolis donde la población apenas llega el medio millón de habitantes, el tráfico fluye y los edificios altos escasean. Así es Vientiane, una capital donde practicar el arte de la calma. Reconstruida por los franceses a principios de s.XX tras el saqueo de los siameses, la ciudad acarrea una historia de sucesivas dominaciones extranjeras.

Ubicada en una llanura del río Mekong próxima a la frontera tailandesa, 'la Ciudad del Sándalo' descansa entre avenidas flanqueadas por árboles que discurren plácidamente. Templos, pagodas y una arquitectura colonial donde rastrear las huellas de tiempos ya idos entre mercados variopintos en los que perderse y observar la singularidad local.

 Foto: Danuta-Assia Othman
 
Un examen visual del estilo de vida urbano permite descubrir el encanto rural de esta ciudad conocida como la capital menos poblada del Sudeste Asiático. Alejada del modelo imparable de 24h que parece imperar en las vecinas metrópolis asiáticas, Vientiane se presenta como un lugar donde pasar un tiempo al arrimo del reposo. Espontáneos puestos de comida se alternan con las cafeterías de otros rincones en un variado repertorio que incluye opciones tan exóticas como una panadería escandinava. Atrás queda su imagen como nido de espías que Paul Theroux describía en 'El gran bazar del ferrocarril': "Ciudad excepcional y poco conveniente, donde los burdeles son más limpios que los hoteles, la marihuana más barata que el tabaco de liar y es más fácil encontrar una pipa de opio que una jarra fría de cerveza."

Tres calles transcurren en paralelo al Mekong concentrando la mayor parte de la actividad comercial. La mejor porción la encontramos en las terrazas que bordean el paseo en las que disfrutar de uno de los momentos más atractivos del día con la llegada del ocaso. Un prólogo que pone la nota cromática para dar paso a un despliegue de lugareños de todas las edades que acuden hasta aquí para practicar algo de ejercicio. Un magnífico marco para perderse entre las escenas cotidianas, fragmentos que nos permiten captar la esencia de Vientiane.

 Foto: Danuta-Assia Othman


Foto: Danuta-Assia Othman

Son muchos los viajeros que, a falta de un reclamo evidente, acostumbran a pasar de puntillas por la capital de Laos. Para aquellos exploradores urbanos que decidan darle una oportunidad, Vientiane les recompensará con buenas dosis de un genuino sabor asiático. Y es que Vientiane puede presumir de un sentido de atemporalidad amén de la memoria escrita que otros dejaron a su paso antes incluso a que fuera destruida por los siameses en 1828. Un rastro que se mantiene perenne.Toda una delicia que a día de hoy conserva intacto su magnetismo para quienes se atrevan a probar suerte. 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

me siguo enamorandome de tus fotos y de la pacibilidad de tus comentarios...ET...

Danuta-Assia Othman dijo...

eres mi mejor lector! :D

Anónimo dijo...

Menuda foto la de la puesta de sol! Felicidades!

Danuta-Assia Othman dijo...

Muchas gracias!! :D

PATRI dijo...

Guau! Una descripción increíble! Me esta gustando laos!

Danuta-Assia Othman dijo...

Gracias Patri! :) Estoy segura que te encantaría...tenéis que ir!!

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