11 feb. 2012

El cuarto elemento

Nuestro invitado se presenta como la arteria vital del sudeste asiático, un icono geográfico de la otrora Indochina. Se erige como pilar indiscutible e indisociable de la riqueza de esta región. Sustento y fuente de ingresos de miles de personas, en sus márgenes han proliferado aldeas y pueblos. Su idiosincrasia y magnitud le lleva a protagonizar numerosas festividades de sabor local como el Bon Om Tuk en Camboya durante el mes de noviembre, amén de una literatura que encuentra en él su inspiración. Llanuras, montañas, costas, manglares e islas completan la orografía de un espectáculo que se escribe con mayúsculas: el imponente y majestuoso río Mekong. 


Foto: Danuta-Assia Othman

Conocido popularmente como la puerta del sudeste asiático, su nombre evoca numerosas historias, algunas de ellas elevadas a la categoría de mito. Relatos de un ayer no tan lejano cuando, recordemos, los franceses intentaron sin éxito encontrar una ruta navegable río arriba hacia China.  

Desde tiempos ya idos, son muchos los que se han visto seducidos por la estela de la madre de todas las aguas. Convertido en leyenda, puede presumir de ser el único de los ríos asiáticos que discurre por seis países. Un vasto recorrido que se acerca a los cinco mil kilómetros donde atraviesa una misma región compartida por realidades variopintas que responden a culturas distintas en un viaje cuyos orígenes hay que buscarlos en la meseta tibetana en China y continuar por Birmania, Tailandia, Laos y Camboya para desembocar en Vietnam, lugar en el que exhibe su esplendor con sus nueve brazos hasta abandonar sus aguas al mar de la China Meridional. Un camino que aguarda el legado de un historia trufada de sucesos y relieves determinados por el paso estratégico que marca el curso del río.

Para capturar el espíritu de tan majestuoso enclave basta con esperar a que termine la estación de lluvias y adentrarse por alguno de sus interminables y encantadores trayectos a bordo de un transbordador de pasajeros o un barco de mercancías. Sus afluentes como el Nam Ou a su paso por el norte de Laos, se presentan como una alternativa suculenta alejada de las rutas más concurridas que convierten la navegación en una experiencia carente de encanto y atestada por un curioso grueso de extranjeros con 'ganas de pasarlo bien'.  Una estampa repleta de detalles que variarán en función del lugar en el que nos encontremos. Y es que estamos ante un accidente geográfico políglota que obedece a diferentes nombres como Lancang ( en China ), Ménom Khong ( en Laos ), Tonlé ( en Camboya ) o Mae Nam Khong ( en Tailandia ). De la contracción de esta última debe su nombre popular conocido por todos como 'Mekong'.


Foto: Danuta-Assia Othman


Foto: Danuta-Assia Othman

Algunos tramos como el delta del Mekong o Cuu Long en Vietnam, han sucumbido al apetito de un turismo de masas ávido por lo exótico, convirtiendo una necesidad en una realidad ficticia que ralla lo circense. La reflexión encuentra su 'butaca' en los peligros que hoy en día amenazan la salud del río: desde la contaminación y la construcción desmedida de presas por parte de las empresas hidráulicas a la práctica de técnicas de pesca agresivas que aceleran la destrucción de su ecosistema. Dada su importancia, sorprende saber que no existe ninguna política medio ambiental, una delicada situación de complicadas consecuencias si consideramos la absoluta dependencia vertebradora de las gentes que lo habitan. Un impacto innegable a valorar y a reconsiderar en unas aguas que se mueven en un futuro incierto. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

una pena que el nombre de este rio es mas famoso por sus dramas que por su belleza ET

Danuta-Assia Othman dijo...

cierto...

Purkinje dijo...

Desde luego es una arteria vital en la zona... un modo de vida. Interesante post!!

Danuta-Assia Othman dijo...

Muchas gracias Purkinje! :D

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