1 mar. 2012

Melaka, un paseo fuera del tiempo

Hay otra Melaka, la primera, la más auténtica, la madre de todas las demás. Una Melaka que nos permite otear el horizonte de un pasado enquistado y contemplar los restos del ayer, privilegio de un viaje en el tiempo. Un espacio legendario, un lugar ya de por sí lleno de magia en su realidad física. Objeto de contemplación y reflexión, el sol desciende a la superficie pulida de un mar en calma y nos invita a sumirnos en el rincón del recuerdo, testigo del patrimonio multicultural y de las tradiciones que aquí se forjaron en el transcurso de los siglos.

Una multitud de influencias asiáticas y europeas han dado a 'la ciudad histórica de Malasia' un rostro e identidad sin parangón. Mezquitas, iglesias, templos chinos e hindúes se suceden junto a museos y anticuarios en unas calles que desprenden nostalgia y encanto a partes iguales. Y es que el que fuera un importante centro de negocios en el tráfico marítimo hacia Oriente motivó la llegada de comerciantes procedentes de China, de India y de la Península Arábiga. Entretanto, portugueses, holandeses y británicos protagonizarían, por este orden, la incursión colonial. Un asunto que acabaría en 1956, año en el que Malasia proclama su independencia.

Foto: Danuta-Assia Othman


Foto: Danuta-Assia Othman 

Foto: Danuta-Assia Othman

Así es Melaka, una idiosincrasia marcada por la estrecha relación entre el ayer y el hoy. Una riqueza que encuentra en la arquitectura, la historia y la cultura su máxima expresión. Un reclamo más que suficiente para acercarse hasta este estado situado en la zona meridional de la península, a tan sólo 145 kilómetros de la capital. Un paisaje imantado para viajeros y artistas que no dudan en sucumbir a los irrenunciables atractivos que aguarda a quienes decidan viajar hasta ella... Apacible, soñolienta, plácida y serena, son algunos de los adjetivos que visten la personalidad de este lugar. Aunque, por muchos pluses que se le añadan, el verdadero plato fuerte será siempre su asombroso tejido etnográfico.

Foto: Danuta-Assia Othman

Buscar la esencia de Melaka es abrirse paso, ventilar cualquier idea preconcebida (siempre enquilosada), y regalarse a los pequeños placeres y a los instantes eternos que ofrece esta encantadora localidad. Una fusión de gentes compuesta por los peranakan (comerciantes chinos casados con mujeres malayas), los chitties (de herencia hindú y malaya) y los euroasiáticos (nacidos de malayos y portugueses) conviven entre edificios de un bien conservado distrito museístico que evoca una breve historia de casi todo. Alejada de la impaciencia que gobierna en otras ciudades acosadas por el instinto de reonovación en una especie de eterna juventud transitoria, Melaka abraza la memoria de los tiempos.

Melaka, 'la ciudad histórica de Malasia', remarcábamos en líneas anteriores. Un dato no por repetido menos sorprendente. Vestigios cuyo rastro se mantiene perenne, para suerte y beneficio del visitante. En los festines del pasado encuentra su ser y su justificación. Un lugar genuino que, como el buen vino añejo, te dejará siempre con ganas de repetir.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

si tiene ganas de repetir,tengo que ir...ET

Danuta-Assia Othman dijo...

:) En ese caso, avísame que voy contigo...

Gildo Kaldorana dijo...

Excelente.
Es un poco como Jakarta, hindús, chinos y locales (pribumi), una amalgama de razas, que da un colorido espectacular.
A ver si puedo ir a Malasia, este año o así ;-)
Buen post y fotos....sobresalientes.
Saludos

Danuta-Assia Othman dijo...

Muchas gracias Gildo! :) (Malasia son todo facilidades!) Saludos!!

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