23 abr. 2012

Islomanía en Camboya

Koh Tonsay aka Rabbit Island. La primera vez que escuché el nombre de esta isla camboyana ni siquiera conocía el país. Tuvo lugar en una de tantas espontáneas conversaciones con otros viajeros donde se comparten experiencias y algunos consejos de viaje. Recuerdo que tomé nota, atraída por los comentarios que la acompañaban: "Fantástica, merece la pena conocerla", decían unos. "El sur de Tailandia treinta años antes", defendían otros.

Pasó un tiempo hasta que volví a pronunciar su nombre. Esta vez rescatando de un previsible olvido aquellos apuntes que empezaban a acumularse entre el desorden de unas notas tomadas con el descuido de la celeridad que impone el parloteo. Un plan repentino entre algunos profesores fruto de un día festivo hizo que decidiéramos pasar el día en esta isla camboyana localizable en el Golfo de Tailandia. Recordé cuanto me gusta vagar por la arena abandonada por la marea, y reposar la mirada sobre ese mar que aguarda un universo imprevisto y oculto, una naturaleza salpicada de observaciones y de hallazgos templados por la imaginación.

Para quienes tengan el acierto de hacer coincidir su viaje a Camboya con su espléndido y más que recomendable litoral, no dejen pasar la oportunidad de acercarse hasta aquí. Un aire cargado de aromas propios del ayer que transitan desde el cercano muelle costero de Kep, un lugar donde mirar al mar sin interrupción, acechados por la abigarrada espesura de su vegetación, donde los árboles crecen hasta la orilla, constituyen ingredientes suficientes para visitarla. Un paisaje y paisanaje para viajeros de espíritu reposado. Una porción de tierra donde ver caer la tarde y esperar pausadamente la noche. Así es Koh Tonsay.

Foto: Danuta-Assia Othman

Foto: Danuta-Assia Othman

Si se quiere abrazar el espectáculo se tiene que embarcar en cualquiera de las rudimentarias barcazas que, en un ir y venir constante, nos trasladan desde el muelle situado en el extremo del lánguido pueblo costero de Kep-sur-Mer, –antaño retiro colonial para la élite francesa, hoy apacible municipio chapoteado de armazones enmohecidos y apreciadas villas de mediados del s. XX que evocan tiempos despreocupados–, a las poco profundas aguas que acarician los 250 metros de largo de la única playa. Son necesarios menos de treinta minutos para llegar hasta esta isla habitada únicamente por siete familias. Un tiempo inversamente proporcional a la sensación que recorre al viajero en cuanto desembarca en su orilla. Y es que la sencillez de su aspecto se torna pronto en su singularidad más destacada, pues Koh Tonsay conecta con una discreción que a buen recaudo tratará el visitante de mantener.

Pese al devenir del tiempo, este islote de apenas dos kilómetros cuadrados permanece ajeno al turismo insensato que parece afectar a la explotada vecina Sihanoukville. Sus apacibles moradores son el mejor ejemplo de ello: la única construcción que encontraremos son los desperdigados bungalós con techumbre de paja que se encuentran en la playa principal junto a los diminutos restaurantes al aire libre. Rodear la isla a pie constituye la mejor forma para percibir la esencia de un lugar que presta oídos a las voces del silencio. Un silencio cuya estampa conduce al embeleso sin necesidad de recurrir a distracciones de ningún tipo. Pues el silencio acompaña, escucha y habla al viajero.

Recuerden, apenas cinco kilómetros al suroeste de Kep. Y en la brevedad de la distancia, ser conscientes de la autenticidad hallada. Circunstancias, sensaciones, rostros, nombres… reteniendo y estrechando tiernamente cada aprendizaje, donde las experiencias vividas mudan de su tamaño natural al propio del entendimiento y el recuerdo para hacerse, finalmente, un hueco en el corazón. Y en la contemplación de lo imaginado, ponerse cómodo y regresar siempre que uno quiera.
 
Foto: Danuta-Assia Othman

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo tambien recuerdo que te gusta vagar por las arenas y mas por estas playas....ET..

Gildo Kaldorana dijo...

Bonito, yo diría que paradisiaco.
La primera foto es, excelente.
Buen post
Saludos

Danuta-Assia Othman dijo...

Muchas gracias Gildo! Es la Tailandia de hace treinta años... Altamente recomendable!:D

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