1 ene. 2012

Una mujer sobre ruedas

Os presento a una mujer que tiene por nombre 'viajera' y por apellidos 'intrépida' e 'inconformista'. Esta es la historia de una joven aventurera de espíritu inquieto. Con el mapa abierto en busca de nuevos horizontes, nuevas sensaciones y nuevos aprendizajes, Johanna Panzani con tan solo dos décadas en su mochila, se lanzó en un viaje de tres semanas que le llevaría a recorrer en una modesta motocicleta la vasta geografía vietnamita, de norte a sur. Una peripecia movida por una infinita curiosidad por conocer otras realidades alejadas de una ruta a menudo trillada de la que resulta complicado escapar.


Foto: Johanna Panzani

Lejos de parecer excéntrica o haber perdido la razón, esta mujer de estatura menuda y mirada viva, se enfrenta a ello con el coraje de quienes no temen a lo incierto. Amiga de lo desconocido, Johanna decidió un buen día soltar amarres, dejando a un lado la inseguridad de un viaje no exento de riesgo. Cualquiera que se haya desplazado por Vietnam habrá podido comprobar el estado de unas carreteras secundarias que ponen a prueba la destreza de cualquier conductor. Una situación aliñada por un tráfico donde se impone la ley del más fuerte acompañada por una estridente sinfonía de ensordecedores bocinas. Un ejercicio de absoluta paciencia infinita.

Fueron muchas las anécdotas que acontecieron en esta travesía reservada para almas independientes. Un batiburrillo de emociones que no dejó títere con cabeza. Agotadoras jornadas en las que se pierden la noción del tiempo y donde los sentidos hacen horas extras ocuparon gran parte del camino. Unos contratiempos a los que esta mujer aguerrida respondía con un sobrado sentido común dibujando nuevos caminos a su paso. Unos caminos marcados por afortunados encuentros con el pueblo vietnamita sorprendido ante semejante hazaña. No es para menos. Y es que esta nómada por vocación tuvo que soportar temperaturas que sacuden al cuerpo amén de una lluvia que aparecía dispuesta a entorpecer cualquier movimiento.

Johanna confiesa no acordarse con exactitud de todos los lugares por los que pasó, aunque sí de las sensaciones que colmaron de gozo y recompensa el esfuerzo de esta heroica proeza. Los nombres son lo de menos. El recuerdo de una experiencia inédita cada día facilitó una conquista libre como el viento. Infatigable, exprimió hasta la última gota todo cuanto se abrió ante sus ojos. Kilómetros repletos de paisajes memorables salpicados por la sensación de libertad en un entorno que hace las delicias de todo viajero rebelde.

Son muchas las féminas aventureras que desde los tiempos más remotos recorren el mundo, en ocasiones descubriendo lugares por cartografiar. Un logro que rompe con cualquier cliché o tópico a veces impuesto por la simple condición femenina. Johanna Panzani, tras una honorable andanza prosigue orgullosa esta estela con un resultado digno de aplauso. Un relevo que toma con gran entusiasmo. Una heroína por derecho propio cuya ocupación espera poder continuar gracias a una demostrada audacia y fuerte personalidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la inconformidad del occidente y la inquietude de conocer hacen los intrepidos como vosotros... abrazos..ET..

Danuta-Assia Othman dijo...

sin duda 'inquieta' e 'inconformista' son dos adjetivos que definen a esta viajera con la que por suerte me topé y pude intercambar impresiones... besos!

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